Tratamiento de problemas de conducta

Sobre el trabajo de la voluntaria y psicóloga Frederique van den Berg.

El 12 de Diciembre de 2006 llegó a León Frederique van den Berg. Apoyaría con su labor como psicóloga a nuestro equipo durante medio año. Esto fue para MPP, sobre todo para el grupo de trabajo, como un regalo enviado del cielo. Frederique no sabía realmente antes de partir cómo podría contribuir a nuestro trabajo. Pero trabajó incansablemente y sobre todo mejoró substancialmente la calidad de nuestra asistencia psicológico-social.

Frederique comenzó su trabajo con la inventarización y evaluación de los métodos de trabajo, técnicas de intervención y el nivel de los tutores y de la directora. La primera semana de enero comenzó con un curso de psicología para el equipo. Frederique introdujo inmediatamente el enfoque de trabajar en forma integral. Esto implica que todas las disciplinas provenientes de MPowering People referentes a los niños actúan de la misma manera. A un niño que adopta una actitud agresiva, el tutor no le llama la atención en cuanto a su comportamiento y luego el docente de teatro lo echa de su clase.

En cada barrio los tutores y los docentes implicados forman un equipo que, si es necesario, conversa todas las semanas sobre el comportamiento de cada uno de los estudiantes y sobre los criterios para abordar los problemas de conducta. Esto lleva mucho tiempo, pero les da los chicos claridad, estructura y serenidad. Y esto se traduce en una gran confianza, tanto en nosotros como en ellos mismos. Nuestros tutores y docentes han aprendido muchas técnicas de intervención nuevas en el curso de Frederique. Antes del curso, los niños con grandes problemas de comportamiento recibían casi a diario una reprimenda. Ahora, eso muchas veces no es necesario. Y si caen en alguna falta, en lo sucesivo piensan ellos mismos cómo repararla. Naturalmente trabajamos en una zona desfavorecida y todavía hay cosas que salen mal, pero la diferencia es notoria para todos.

Nuestros pequeños con ADHD están más tranquilos, los niños tímidos salen más de su caparazón y día a día crece la confianza entre ellos y también dentro del equipo. Y esto es un gran logro, porque la desconfianza reina en la sociedad nicaragüense, traumatizada como consecuencia de la guerra civil y la desgarradora pobreza.