Escapado al secuestro

El jueves 11 de Marzo nos visitó a nuestra oficina Carlos, el profesor de primaria del sector de Sutiaba.

Carlos se mostraba preocupado ante lo acontecido durante su clase de reforzamiento esa misma tarde, y es que uno de los beneficiados del programa de reforzamiento, y becado de Mpowering People, llegó a clase cabizbajo y sin energía.

Este niño, miembro de una familia de escasos recursos de Sutiaba, le contó al profesor que la tarde anterior, a la salida del refuerzo y de camino a casa, una camioneta se había acercado bruscamente a él. Del carro, salió un adulto que intentó agarrarle e introducirle dentro del vehículo. El niño reaccionó y, según cuenta, mordió al hombre para salir corriendo.

Cuando su abuelita llegó a casa encontró al menor dormido, y fue hasta el día siguiente que el niño narró lo sucedido a su familia, la cual se puso en contacto con la policía para que averiguara el caso.

Tráfico de órganos

Desafortunadamente, estas historias se repiten cada cierto tiempo en León. Se habla de niños sanos que son desaparecidos. Niños pobres de entre 6 y 12 años, de barrios periféricos (Adiact, Sutiaba, Ruben Dario..) que no regresan a sus casas después de la escuela o de estar jugando pelota en un predio vacio. Se habla de bandas organizadas que secuestran niños para el tráfico de órganos, un negocio muy lucrativo en los países desarrollados, y del que poco se sabe y cada vez más se escucha.

En Nicaragua, la pobreza está presente en todos lados. La pobreza obliga a los adultos a ausentarse todo el tiempo de la casa, en busca de algo que llevarse a la boca. Las familias desatienden el cuido de los niños y niñas, que se convierten, como dice nuestra compañera Gioconda, en “hijos de la vida”. Niños y niñas que no cuentan y que cuando desaparecen, no ocupan espacios en los medios, solo en las conversaciones del vecindario asustado.

Estos son nuestros niños y niñas. Niños-hombres que enfrentan dificultades desde que se levantan y van a la escuela (tan guapos y limpios a pesar del camino que recorren y de los cortes de agua), hasta que regresan a hacer las tareas (sin libros de texto ni material de estudio) o van a trabajar con sus padres.